19 de Julio
24 de Julio del 2007 | Publicado en la categoría DiarioPALABRAS DE CLAUSURA
I ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LA RED LAICAL COMPAÑÍA DE MARÍA
Burdeos 15-19 de julio de 2007
Al acercarse el final de estos días compartidos, seguramente surgen en nosotros preguntas y sentimientos:
¿Hemos logrado lo que buscábamos al venir al encuentro?
¿Nos ha faltado algo que creíamos importante vivir conjuntamente?
¿Hemos tenido sorpresas que aunque no esperábamos nos abren caminos de futuro?
Posiblemente las respuestas serán diversas, pero en el fondo del corazón, el Señor nos habrá regalado sentimientos que nos confirman en el don que es para cada uno, a nivel personal y como grupo, hacer parte de la Red Laical Compañía de María.
Es importante haber llegado a conclusiones claras y concretas sobre la identidad de la Red y su estructura para los próximos años. Podemos afirmar que en continuidad con el discernimiento realizado en el Capítulo, hemos dado un paso más que nos anima a continuar en la misma línea. El texto final será un derrotero que ilumine nuestro camino en los diferentes contextos.
También ha sido significativo el encuentro existencial que hemos tenido con Juana de Lestonnac. El recorrer sus huellas, nos ha remitido a su propia experiencia de fe y ha sido una llamada para cualificar la nuestra.
Seguramente quedarán en nuestra memoria de una manera especial los hechos de su vida y los rasgos que hicieron de ella una mujer totalmente entregada a los intereses del Reino: Discernimiento para descubrir el paso de Dios en su vida y en la historia; escucha y mirada atenta para identificar las mayores necesidades de su tiempo; creatividad y lucidez para aportar una respuesta nueva a las mismas, para buscar la manera de hacer el bien mayor desde sus propias posibilidades con la ayuda de otros y. otras; sabiduría para aprender de las experiencias de los demás; capacidad de lucha para superar las dificultades en la realización de lo que sentía era la llamada de Dios; madurez afectiva para integrar y ubicar las relaciones en su justo lugar y de acuerdo a la opción de vida que fue adoptando a lo largo de su historia; humildad ante los excesos de que era objeto por personas con ciertas dificultades para asumir su realidad personal; entrega infatigable para servir allí donde era enviada; sed de Dios que la llevaba a no desfallecer en su búsqueda; inquebrantable confianza en El y en María Nuestra Señora desde la experiencia de sentirse amada y elegida para una misión en la Iglesia …
Integrar en nuestra vida de grupo, estos valores evangélicos que encarnó Juana de Lestonnac, marcará también nuestra manera de seguir a Jesús en la vida cotidiana y nos hará sentir que formamos parte de una comunidad más amplia que cree, espera y se compromete en la construcción de un mundo donde Dios sea referente de humanidad y sentido de la vida.
Que como hace 400 años, un grupo de 5 mujeres iniciaban un camino nuevo en la Iglesia, hoy nosotros, un grupo de 60, respondamos a las necesidades de nuestro mundo y como mujeres y hombres de fe, nos empeñemos en buscar medios para vivir en profundidad nuestro compromiso cristiano y ofrecer como válido este camino para otros. Que la Red sea esta posibilidad, es l0 que deseamos para todos y todas.
Nuevamente gracias por venir y gracias al Equipo Coordinador del Encuentro.
Beatriz Acosta Mesa odn, Superiora General
Burdeos, 19 de Julio de 2007










